Esta famosa factura se vende de una en la góndola de una conocida cadena de supermercados.

En tiempos pasados, la crisis se capeaba trabajando más y reduciendo algunos lujos, como usar más transporte público en vez de auto, acortando las vacaciones, o resignando algunos entretenimientos, como el cine, o servicios.

Pero lo que se está viendo en esta ocasión es inaudito. Así como hemos visto que el queso empezó a venderse por feta, esta vez esa tendencia alcanza a otros tipo de productos.

Por ejemplo, la gente ya no compra las facturas por docena en la panadería. Antes era común que la gente retirara el paquete o la bolsa de papel madera un tanto engrasada, pero rebosante de medialunas y churros.

Esta austeridad se puede ver en las góndolas de Carrefour. Es que los salarios no alcanzan y obligan a un brutal ajuste de billetera y cinturón.

Las bandejas de telgopor recubiertas de celofán exhiben un churro como si fuera una joya, a un precio de $ 59. Con un agravante: se usa más plástico y eso repercute en un daño mayor al medio ambiente.

Según Carlos Cortéz, presidente de COMERCO (Cooperativa Mercado Concentración San Rafael), el comportamiento de compra de los clientes del lugar se vio modificado y son varias las categorías de alimentos que se venden por unidad.

Cortez asegura que la verdura “casi no se vende por kilo, sino por unidad, acorde siempre al bolsillo del cliente”.

Fuente La Nación

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