El 8 de junio de 1987 se promulgó la ley 23.515 que habilitaba el divorcio vincular. Junto con la disolución del vínculo conyugal, esta ley introduce una tercera vía para la disolución legal del matrimonio.

Hace 35 años las parejas se veían obligadas a viajar a México para poder divorciarse y los hijos de nuevas uniones cargaban con el estigma de «ilegítimos»; familias acechadas por el delito del «adulterio, hasta que un 8 de junio de 1987, se promulgaba el divorcio vincular, una legislación que hoy , con las reformas que supuso el nuevo Código Civil, se considera «de avanzada».

El derecho al divorcio con disolución del vínculo conyugal había recorrido entonces ya un largo camino desde la sanción de la ley de matrimonio civil que sustrajo de manos de la Iglesia el control tanto de las uniones como de las separaciones, pasando por los once meses en que hubo el divorcio vincular la Argentina, durante la segunda presidencia de Perón.

«Antes de la ley 23.515 de 1987, uno se podía divorciar pero era ‘no vincular’, es decir, las personas no volvía a tener aptitud nupcial aunque no vivieran más juntos y se dividieran los bienes», dijo a Télam la especialista en derecho de Familia y docente de la UBA, Marisa Herrera.

Con el divorcio no vincular «había algunos efectos del matrimonio que se extinguían» como la comunidad de bienes y ganancias, «pero jurídicamente seguías casado».

Argentina fue uno de los países más rezagados en legislar de manera definitiva sobre divorcio vincular y el último en hacerlo a nivel mundial fue Malta en 2011.

Fuente Minuto Uno

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