Fue amputado en 1998 después de un accidente laboral. Un año después de la cirugía sorprendió a los médicos con su recuperación y pudo realizar algo que añoraba.

Félix Gretarsson se convirtió en la primera persona en el mundo en recibir un transplante doble de hombros y brazos. Un año después de la cirugía sorprendió a los médicos con su recuperación: ahora puede agarrar un celular, levantar pesas en el gimnasio y abrazar a su familia

Félix Gretarsson se convirtió en la primera persona en el mundo en recibir un transplante doble de hombros y brazos. Un año después de la cirugía sorprendió a los médicos con su recuperación: ahora puede agarrar un celular, levantar pesas en el gimnasio y abrazar a su familia.

El hombre de 49 años sufrió un accidente laboral en 1998 mientras trabajaba en una línea de alta tensión en Kópavogur, Islandia. Recibió una descarga de 11.000 voltios que le quemó los dos brazos y lo arrojó al vacío. Estuvo tres meses en coma y pasó por 54 operaciones.

En 2020 se contactó con Jean-Michael Dubernard, un cirujano francés pionero en transplantes de mano. Gretarsson le pidió que lo operara y, pese a que no había antecedentes, el médico decidió hacerlo. La intervención se realizó el 13 de enero de 2021 en Lyon, Francia, y duró 15 horas.

Los doctores le informaron que los nervios crecen aproximadamente un milímetro por día, por lo que esperaban que llegaran a sus codos en un año y a sus manos en dos. Pero actualmente, a 16 meses del transplante, Gretarsson sorprendió a los especialistas con los avances que logró.

El hombre puede ir al gimnasio, levantar peso, sostener el volante del auto, lavarse los dientes y hacer tareas domésticas como limpiar la casa o sacar a pasear a su perro. El mes pasado sostuvo un teléfono celular por primera vez y hasta logró abrazar a sus hijas y nietas, el sueño de su vida.

«Después de verlas llorar como bebés y no poder sostenerlas, fue indescriptible. Esta mañana sacamos a pasear a nuestros perros y saqué la mano por la ventana y sentí el viento en la mano. Fue un momento muy extraño», confesó.

«En algún momento estaba un poco confundido si hacía frío o calor, pero ahora, si pongo las manos debajo de la canilla, puedo sentir la temperatura al instante», explicó. El hombre sigue en rehabilitación y va recuperando la sensación poco a poco a medida que los nervios se desarrollan.

«Cuando hicimos la operación el objetivo era flexionar el codo derecho. No esperaban que pudiera flexionar el lado izquierdo, pero ahora estoy moviendo los codos, los hombros, las muñecas y los dedos. Así que estoy viviendo en un cuento de hadas, siempre hay algo nuevo», reflexionó.

Fuente CN5

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