La mala noticia es que hay muchas razones para pensar que surgirán variantes más peligrosas en el futuro.

La gravedad de la nueva variante del coronavirus, Ómicronse está evidenciando con el paso de los días y aunque oficialmente se reportó en 77 países, es alta la probabilidad de que esté en casi todo el mundo, aunque todavía no se haya detectado.

Hasta ahora se sabe que los pacientes con COVID-19 grave, casi todos no estaban vacunados completamente, y algunos eran muy, muy vulnerables: trasplantes de órganos, edad muy avanzada, enfermedad pulmonar grave. A principios del próximo año, se debería impulsar un refuerzo, tal vez generalizado, “para salvar vidas en todas partes. Es una cuestión de priorización”, como señalaron desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ómicron se multiplica 70 veces más que delta

Científicos de la Universidad de Hong Kong comprobaron cómo afecta esta versión del coronavirus a los tejidos humanos y el resultado sugiere la que puede ser una causa importante de su mayor capacidad de contagio. Ómicron es capaz de reproducirse en los bronquios 70 veces más rápido que delta, aseguran.

A las 24 horas de la infección, Ómicron consigue esa multiplicación. Esta mayor carga viral en vías aéreas apunta a una capacidad de contagio muy superior, como ya se estudió con delta. Además, que el crecimiento sea tan explosivo solo un día después de la infección incrementa el riesgo de transmisión del virus. Un portador de esta variante tiene una capacidad muy alta de infectar a otros solo horas después de haberse contagiado.

En esta nueva cepa, la proteína espiga sobresale en la superficie del coronavirus (gracias a su treintena de mutaciones) y eso le permite invadir las células. Sus síntomas son muy parecidos a los del COVID-19, aunque un reciente estudio divulgado en Londres señala que un signo “revelador” y diferente de Ómicron es que provoca alta sudoración nocturna. También se decía que no desarrollaría enfermedades graves, lo cual estaría revaluándose ante la primera muerte informada el lunes por el Reino Unido.

El sistema inmunológico ahora reconoce este virus y, aunque es posible que no pueda prevenir la infección, sabe cómo combatirlo. “El equilibrio de la evidencia”, dice el profesor Paul Hunter, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de East Anglia, Inglaterra.

Carlos Alberto Díaz, profesor titular de la Universidad ISALUD Buenos Aires, insiste y advierte: “La única oportunidad es vacunar, vacunar y vacunar, testear, testear, aislar, aumentar la accesibilidad a las vacunas y los testeos. Sigamos usando las medidas no farmacológicas de prevención. Los adolescentes socialmente muy activos están vacunados con dos dosis, menos del 50%.”.

Desde su web sobre gestión sanitaria y economía de la salud, resume que el futuro estará en el autocuidado, testeo y aumentar el ritmo de vacunación. “No sabemos el nivel de anticuerpos neutralizantes que se requiere para evitar la infección. Todavía la ciencia no lo ha determinado. La vacunación debe ser universal. Por el momento no obligatoria”.

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que aunque Ómicron provoque enfermedades menos graves, el número de casos podría de nuevo desbordar los sistemas sanitarios que no están preparados.

Después de informar que ninguna otra variante se propagó con tanta rapidez como Ómicron, advirtió a la comunidad internacional que las vacunas por sí solas no permitirán a ningún país salir de esta crisis, y pidió hacer uso de todas las medidas anticovid existentes, como los barbijos, la ventilación y el respeto de la distancia social.

“Hagan todo esto. Háganlo de forma coherente, háganlo bien”, insistió el responsable de la máxima rectora sanitaria mundial, al tiempo que reiteró que si bien no está aún demostrada la eficacia de la dosis anticovid de refuerzo, avala la decisión de cientos de gobiernos acelerar la tercera inoculación.

Fuente de información TN Noticias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *