El diputado de Republicanos Unidos y exministro de Economía de la Nación estuvo en Pergamino para presentar su obra, con la que busca transmitir un mensaje esperanzador para la recuperación de la Argentina. Dijo que «hay que ir por el camino de la decencia porque mientras los más bandidos sean los jefes es difícil la reconstrucción».

«Creo que no hay nada digno de ser vivido sin libertad», disparó Ricardo López Murphy en Pergamino al presentar su libro «Libertad, Patria y Vida», con el que busca transmitir su mensaje esperanzador, basado en sus experiencias, para la recuperación de la Argentina. Al hecho de ser libres le sumó los conceptos de «Patria» –»bien entendida», aclaró- y «Vida», en este caso como antónimo del exterminio de los adversarios

El actual diputado y exministro de Economía de la Nación hizo hincapié en la importancia de informarse sobre política, economía y sociedad con el fin de conocer la realidad para transformar el futuro de nuestro país.

Durante su discurso, se mostró seguro y convincente en cuanto a la visión de la situación en la Argentina. Destacó que la finalidad del material de lectura era la de poder dar a entender a la sociedad lo que realmente ocurría en el país y sus experiencias como figura pública.

Además, motivó a los jóvenes: «Piensen que el mundo que viene, es un mundo de grandes cambios tecnológicos, donde lo que importa es la capacidad de absorber conocimientos», resaltó.

En su libro cuenta su historia de vida y sus experiencias para permitirles a sus lectores comprender el mensaje que quiere dar a la sociedad.

Libertad fue el clamor que me conmovió de los cubanos en la rebelión de La Habana y en todo Cuba, pero es también el clamor de nuestro Himno, por eso me estremece tanto y elegí la palabra libertad que es el sustantivo que orienta mi vida. Creo que no hay nada digno de ser vivido sin libertad. En el fondo de nuestra herencia hebreo cristiana el sentido de la vida es el sentido de la libertad. Si no hay libertad no hay voluntad propia, no hay destino, no hay elección y simplemente hay esclavitud. La libertad es decisiva en las civilizaciones y ha sido quizá el factor decisivo de los últimos 200 años donde se expresó en el marco de un estado de derecho y donde logró éxitos de prosperidad extraordinarios.

Patria y vida es una consigna espectacular, formidable que la rebelión cubana la puso como alternativa a Patria o Muerte que es la consigna del Che Guevara, cuya idea es la de exterminar al adversario. Patria y Vida es convivamos, generemos la concordia, construyamos la unión nacional como dice nuestro Preámbulo. Es una consigna de la convivencia, de la tolerancia, de entender que no es posible la vida destruyendo al otro. 

-¿Cómo se llega a la gente con ese mensaje en un marco de tanto descrédito?

-Es cierto que hay una caída en el respeto y la valoración, pero mucho de eso tiene que ver con las inconductas y los episodios de corrupción. Esa demanda de integridad y valores es muy legítima de la sociedad y es valiosa. Vamos a reconstruir la Argentina sobre las bases de la unidad y la decencia. Me parece que ese camino que se ha expresado en la corrupción, en la degradación institucional, en tratar de cambiar la Corte Suprema para conseguir inmunidad, todo eso le ha hecho muy mal al país, lo ha puesto en una batalla que es desintegradora, que no tiene nada que ver con las preocupaciones del ciudadano común. Ningún ciudadano tiene esos problemas con la Justicia, los problemas con la Justicia los tiene una parte de la elite que es muy corrupta y eso se tiene que terminar. Recién allí empezaremos nuestra reconstrucción, porque entre otras cosas tenemos que reconstruir los valores, porque mientras los más bandidos sean los jefes es difícil la reconstrucción.

-Usted propone una serie de reformas…

-Tenemos que mejorar el sistema en el que estamos, tenemos que hacer cumplir nuestra Constitución, hacer transparente el Gobierno, que sea más eficaz y menos clientelista, también menos abusivo. Esa es la verdadera agenda. Si la logramos tengo una gran confianza de que los sectores de la sociedad civil, productivos, van a iniciar una recuperación extraordinaria. Pero no lo vamos a poder hacer mientras estemos gobernados por una elite tan perniciosa y tan saqueadora.

-Desde lo económico, ¿qué tan lejos en el tiempo está Argentina de insertarse en el mundo?

-Ahí hay un dato que podemos tomar con racionalidad. De las pocas cosas que salieron bien de la democracia recuperada en 1983 es que hemos reducido sustancialmente los conflictos con nuestros vecinos y ser una zona de paz nos da una ventaja competitiva formidable frente a un mundo en guerra.

Veo circunstancias muy favorables para la región, no solo para la Argentina; creo que hay que usarlas convenientemente. Si logramos un liderazgo lúcido, las oportunidades que veo son inmensas. No es bueno que festejemos que hoy a nuestros competidores les vaya mal, porque la realidad es que están en guerra, pero la verdad es que hoy están desaparecidos, la cancha se ha inclinado a nuestro favor y tendríamos que ser muy malos jugadores para no aprovechar esta circunstancia. Lo que es increíble es que tengamos la segunda reserva de gas del mundo y compremos gas. Eso es lo que da una idea de lo que tenemos que cambiar. Pero la torpeza de un gobierno no tiene porqué ser la torpeza de los argentinos. Creo que un cambio de gobierno va a terminar con tantas sorpresas y eso va a producir un cambio formidable.

-¿Qué se lleva de su visita a Pergamino?

-De Pergamino me llevo un optimismo enorme y me da miedo ser tan optimista. He visto unas ganas de salir de todo este contexto de porquería y una esperanza muy grande en que llegarán tiempos mejores. He visto en el sector privado y en el político una enorme necesidad de un cambio en sanear las instituciones y dar buenos ejemplos. Me voy con una imagen muy atractiva de lo que escuché y lo que discutimos. La verdad es que debería venir más seguido a Pergamino para que me inyecten este optimismo.

El contraejemplo que voy a poner es La Plata, donde estuve en los últimos días, una ciudad en la que viví durante algunos años, y me dio pena lo devastado que está su microcentro. La vi muy decadente, parecía un lugar de marginales lo que era el centro de una ciudad muy pujante que supe conocer años atrás. Aquí en Pergamino recibí el mensaje opuesto, el de la producción, el trabajo, lleno de esperanza.

-Además estuvo en la casa natal de Arturo Illia.

-Conocí a don Arturo Illia, mi padre fue un alto funcionario de su gobierno, así que interactué antes, durante y después de su Presidencia. Hoy visité su casa natal y allí se me mezcló la nostalgia con su figura y la de mi padre. Siento admiración por la integridad y la decencia personal, eso me lo grabó mi familia a sangre y fuego y si hay alguien ejemplar en esos valores es Arturo Illia.

Fuente La Opinión

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