El Consejo Federal de Salud Mental advirtió sobre la necesidad de «inversión estratégica acorde» para su vigencia

Las autoridades de Salud de todo el país, tras la reunión del Consejo Federal de Salud Mental (Cofesama), se expresaron «una vez más de manera conjunta y en unidad a favor de la plena implementación de la Ley 26.657”, de Salud Mental en todo el país. Los especialistas subrayaron, además, que “con la ley no alcanza”, y advirtieron sobre un «desconocimiento existente expresado públicamente acerca de la internación como una herramienta terapéutica que debe determinar el ámbito sanitario”.

Para les especialistas, «no es sin las decisiones de gestión sanitaria y la inversión estratégica acorde, que se podrá reemplazar el paradigma manicomial de encierro por los dispositivos sustitutivos”.

El reciente debate público por la Ley

Los cuestionamientos a la Ley de Salud Mental, sancionada en 2010, se reavivaron durante las últimas semanas. El debate se extendió a partir de la cobertura noticiosa en torno de la internación psiquiátrica de Felipe Pettinatto, de 29 años, luego de sobrevivir al incendio del departamento en el que se encontraba presuntamente transitando una crisis en compañía de un amigo, quien terminó muriendo a causa del siniestro, en el cual, además, Pettinatto y otros habitantes del departamento se intoxicaron con monóxido de carbono.

En ese contexto, Marina Charpentier, madre del cantante Santiago «Chano» Charpentier, de 40 años, se sumó públicamente al reclamo de la familia Pettinatto por la reforma de la ley. A partir de la experiencia con su hijo, que en 2021 perdió un riñón y el bazo por una bala policial durante una crisis psiquiátrica y que hace unas semanas fue nuevamente internado por una recaída en el consumo problemático de sustancias, la mujer planteó que la ley es ineficaz y que, de todos modos, en la práctica no se aplica.

Especialistas en salud mental y organizaciones de derechos humanos como el CELS o ACIJ aseguraron, en cambio, que no es cierto que la Ley Nacional Nº 26.657 impida las internaciones involuntarias de personas que atraviesan padecimientos psiquiátricos severos. En un comunicado, las secretarías ejecutivas de los Órganos de Revisión de Salud Mental y la Red Federal de Usuaries de Servicios de Salud Mental, respaldaron la norma. A ellos se sumó el Cofesama en su comunicado.

«Dejamos expresamente manifiesto que la Ley Nacional de Salud Mental contiene todas las herramientas necesarias para la atención efectiva. El problema no radica en el texto de la ley ni en los preceptos que predica, derechos que defiende, ni el modelo de abordaje que define para la salud mental en la Argentina», asegura el Consejo Federal en el texto. «Las dificultades se ubican más bien en la necesidad de fortalecer y multiplicar con recursos los dispositivos sustitutivos, intermedios y no restrictivos que brinden apoyo comunitario y territorial a las personas usuarias del sistema de salud mental», agregaron las y los especialistas del área.

Sin embargo, evaluaron, “es necesaria una mayor implementación de la ley», algo que en los hechos implica «destinar la inversión en salud mental hacia los modelos sustitutivos para la atención de calidad en servicios de salud mental en hospitales generales, promoviendo el abordaje territorial y preventivo con la incorporación del recurso humano necesario para ello”.

Una norma que cambió un paradigma

Aprobada el 25 de noviembre de 2010, la Ley Nº 26.657 supuso un cambio de paradigma en materia de salud mental, en concordancia con los tratados internacionales y las exigencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El cambio radical de perspectiva que implicó la norma fue pasar de un modelo «hospital céntrico», tutelar y de aislamiento a otro basado en la atención en hospitales generales y una red integrada por intermedios de base comunitaria (casas de medio camino y de convivencia, centros y hospitales de día, talleres, emprendimientos sociolaborales), la autonomía con apoyos y la inclusión social.

El texto sancionado por el Congreso, por otra parte, limita las institucionalizaciones, fija un mínimo presupuestario de 10 por ciento de los fondos destinados a salud, prohíbe la creación de nuevos centros de encierro (es decir, procura avanzar en el proceso de desmanicomialización) y contempla la readecuación de los hospitales considerados “manicomios” existentes para reconvertirlos en instituciones polivalentes.

La norma dedica un capítulo -el VII- a reglar las internaciones voluntarias e involuntarias. En el último caso, señala el artículo 20, esa medida «debe concebirse como recurso terapéutico excepcional”, de manera que «sólo podrá realizarse cuando a criterio del equipo de salud mediare situación de riesgo cierto e inminente para sí o para terceros”.

«Ante el desconocimiento existente expresado públicamente acerca de la internación como una herramienta terapéutica que debe determinar el ámbito sanitario, a través de sus equipos interdisciplinarios, con el debido control de legalidad por parte de jueces y juezas y el Órgano de Revisión competente, sigue siendo necesario recordar que en el artículo 20 se detallan las particularidades y garantías jurídicas que proceden ante la necesidad de una internación involuntaria», advirtió el Consejo Federal en el comunicado. “Esta acción terapéutica acontece a diario en todas las instituciones de salud del país, reconociéndose a partir de los datos estadísticos que se van garantizando cada vez más en hospitales generales con servicios y equipos de salud mental», es decir, ya no exclusivamente en hospitales monovalentes, «tal lo recomienda la normativa”, aseguraron les expertes.

Por otra parte, el comunicado afirmó que en sus once años de vigencia, la ley de Salud Mental permitió «avances más que destacables en nuestros ejercicios de gestión provinciales y nacional”. Entre esos logros, indicaron las autoridades sanitarias de todas las provincias, se cuenta el reemplazo «de camas de internación en los hospitales monovalentes» por otras en los generales, la incorporación de «equipos interdisciplinarios para el abordaje de urgencias en las guardias», la «creación de dispositivos sustitutivos a la internación, como es el caso de los hospitales de día y casas asistidas con diferentes niveles de apoyo», y la realización del «primer censo que caracterizó a la población de personas usuarias de los servicios de internación por causa de salud mental», entre otras. «También nos parece importante remarcar el rol central que hoy ocupan los medios masivos de comunicación en lo que respecta a la apertura hacia nuevos paradigmas en el ejercicio de la comunicación responsable, transmitiendo herramientas evitando el estigma que acarrea sufrimientos innecesarios y devastadoras consecuencias», señaló el texto.    

Fuente Página12

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