Para bajar la alícuota debe realizarse una modificación racional y así evitar que el gobierno nacional pierda recaudación, con la ampliación de la base de contribuyentes eliminando exenciones no indispensables.

Siempre que algún mediático devenido en político o políticos olvidados quieren hacer ruido para salir en los medios con el objetivo que la gente recuerde que existen y sin saber cómo se les ocurre hablar de una baja de impuestos solamente diciendo hay que bajar el impuesto. En este caso es el Impuesto al Valor Agregado y cambiar su alícuota de 21 a 18%.

Algo completamente errado porque el IVA es un impuesto de sustracción en el cual el impuesto pagado por las compras se resta del cobrado por las ventas realizadas y no genera en las empresas grandes motivos de pago, puesto que cuando uno realiza una operación los gastos que le cobran pueden descontarse de ganancias y el IVA de ella se descuenta en la posición mensual mientras que las retenciones de IVA+Ingresos Brutos+Ganancias que eventualmente les cobran se descuentan de los impuestos que le dan nombre. Mayoritariamente las posiciones de IVA no son de grandes montos, salvo que posean un nivel de rentabilidad mayor al 100% y su facturación sea mínimamente de $ 1.5 millones mensuales.

Pero para saber el tema en cuestión se puede bajar la tasa del 21% al 18% por supuesto que se puede e incluso mediante el artículo 28 de la Ley original con sus posteriores modificatorias el mismo Poder Ejecutivo Nacional puede modificar hasta un 25% la alícuota (tasa) del impuesto; o sea, que hoy se puede llevar a 17% o 26% sin otra modificación lo que conlleva la alícuota de servicios por medidor (agua, luz, gas , telefonía fija o celular, etc.) del 27 al 21.6 o 33.75% y los alimentos del 10.5 al 8.5 o 13%. 

Eso terminaría arruinando el bolsillo de la población o la recaudación impositiva del país, lo cual llevaría a realizar menos obras públicas, planes de incentivos a empresas para que tomen personal en blanco o incluso hoy mejorar políticas de seguridad y/o salud hoy en curso.  Recordemos que el IVA fue creado en 1973 con una alícuota general del 12% pasando en 1976 pasó al 13% y en 1981 al 16%; allí en 1986 consecuencia de una gran cantidad de alícuotas se unifican en 18%, pasando en 1995 por fin recaudatorio al 21% y en 1997 se realiza la llamada “generalización de los servicios” se incorpora en el artículo 3 el inciso e) que deja de ser individualizado para establecer con “similares”.

Durante 60 días en 2002 Roberto Lavagna la redujo al 19%, aún sabiendo que para ver los resultados debería esperarse un mínimo de 90/120 días, y la regresó al 21%; con la Ley 27.430 el 28 de diciembre de 2017 se realiza la 2º generalización de los servicios mediante incorporan

de la parte digital. Hoy el porcentaje de IVA promedio recaudado por la AFIP-DGI es del 23.5% consecuencia que se recauda mucho más por servicios de medidor que por actividad.                 

Para bajar realmente la alícuota del 21 actual al 17% debe realizarse una modificación racional para que el gobierno nacional no pierda recaudación y para ello es plenamente necesario ampliar la base de contribuyentes eliminando del artículo 7 exenciones no indispensables, como por ejemplo: compra-venta de monedas de oro, todas las publicaciones de libros y revistas que no sean para estudio en ámbitos académicos, aviones para transporte.

de pasajeros y cargas, la locación/arrendamiento de inmuebles rurales afectados a explotaciones agropecuarias que superen las 100 hectáreas.

Cuando sepan cómo realizarlo recién pueden empezar a establecer una modificación seria y no solo una propuesta electoralista.

Fuente Fabián Medina economista.

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