Alarma mundial

La ofensiva de Rusia: ¿las plantas nucleares de Ucrania están preparadas para resistir?


El país tiene 15 reactores en funcionamiento. Y no está claro si sus sistemas de seguridad pueden hacer frente a más bombardeos.

Ucrania cuenta con numerosos reactores nucleares, entre ellos los de la central de Zaporizhzhia, bombardeada por los rusos este viernes, en un ataque que puso en alerta al mundo entero. Estas instalaciones están diseñadas para resistir a algunas agresiones, pero solo en cierta medida. Y no está claro qué puede ocurrir si Rusia vuelve a atacar en estos sitios críticos.

Ucrania tiene actualmente 15 reactores en funcionamiento, y son relativamente recientes. Es el séptimo productor mundial de electricidad nuclear, según datos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) del año 2020.

Es también uno de los países que más depende del sector nuclear, con un 50% de su electricidad procedente de esta energía.

Se trata de reactores de concepción soviética y luego rusa del tipo VVER, de dos tecnologías diferentes, de respectivamente 440 et 1.000 MW. Los VVER son reactores de agua a presión.

Bombardeo, fuego y alerta mundial

Seis reactores están agrupados en la mayor central nuclear de Europa, en Zaporizhizha (sur), golpeada la madrugada del viernes por unos bombardeos rusos que provocaron un incendio. Fueron puestos en marcha en 1984 y 1995.

La central es de diseño «relativamente moderno», según Mark Wenman, del Imperial College London.

«La concepción es muy diferente del reactor de Chernobyl, que no tenía recinto de confinamiento» para proteger el reactor, destaca.

Que el país se haya decantado por la energía nuclear refleja el hecho de que Ucrania dispone de importantes reservas de uranio.

Además, el país cuenta también con los reactores del sitio de Chernobyl, que fueron parados tras la catástrofe de 1986, la mayor de la historia del sector nuclear civil.

Resabios de la era soviética

El reactor N°4, accidentado, fue recubierto urgentemente por un sarcófago y luego por un arco de confinamiento que fue terminado en 2017. Pero los reactores actuales son de una tecnología diferente, considerada más segura.

Las autoridades ucranianas detectaron recientemente un alza de las radiaciones en Chernobyl pero la AIEA estimó que los valores medidos no presentan «ningún peligro para el público».

El desarrollo de la energía nuclear en el país se inició en los años 1970, precisamente con la construcción de Chernobyl.

«La industria nuclear ucraniana estuvo vinculada estrechamente con Rusia durante muchos años, y se ha mantenido relativamente estable durante los cambios que se produjeron cuando el país se independizó de la antigua Unión Soviética«, subraya la Asociación Nuclear Mundial (WNA).

Esta entidad estima que el país conoció «durante este período y también más tarde, mejoras continuas en la seguridad operativa».

La ONG Greenpeace considera que los potenciales daños en Zaporizhzhia «podrían tener como consecuencia la contaminación radioactiva de grandes territorios europeos durante décadas, incluso en Rusia».

Pero, de momento, el incendio del viernes no se tradujo en ninguna fuga radiactiva, según el regulador nuclear ucraniano.

El nuevo sarcófago que recubre el reactor Nº4 de Chernobyl, dañado tras el accidente de 1986. Foto: REUTERS

«El riesgo principal actual es una pérdida de la red eléctrica y de alimentación en electricidad de la central. Se necesita en efecto una alimentación en agua y en electricidad para hacer funcionar los sistemas de seguridad y enfriar el núcleo del reactor», subraya Karine Herviou, directora general adjunta del Instituto de Radioprotección y Seguridad Nuclear francés (IRSN).

El desafío es evitar un accidente como el de Fukushima, ocurrido en 2011, cuando se perdieron los medios de enfriamiento tras producirse un tsunami.

Sistemas de emergencia

Los reactores ucranianos disponen por su lado de sistemas de emergencia con cuatro grupos electrógenos de socorro que normalmente tienen combustible para funcionar de 7 a 10 días.

«También tienen equipos móviles en el sitio, reservas de agua, para hacer frente a la situación y evitar una degradación del núcleo», agrega Herviou.

El otro riesgo es una agresión directa. El recinto de confinamiento está concebido para resistir a la caída accidental de un avión.

Los reactores «ofrecen ciertas resistencias, pero todo depende de qué hablemos. Un ataque puede afectar también a otra parte diferente del recinto de confinamiento y crear un accidente si cae sobre los sistemas de seguridad», matiza la experta.

Fuente Télam

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