Ajustar los termostatos, reducir el costo del transporte público, bajar los límites de velocidad y diseñar buenas campañas de concientización podrían ser un buen comienzo para un gran cambio

La semana pasada, las temperaturas en el Reino Unido alcanzaron un récord de 40,3 grados Celsius, coronando así una brutal ola de calor que abrasó Europa e incrementó de manera dramática la demanda de electricidad.

Se produjo además en medio de una guerra en Ucrania que ha trastocado el mercado energético mundial

A continuación, algunas de las medidas que los países podrían aplicar para frenar la demanda de energía y algunos de sus obstáculos potenciales:

Ajustar los termostatos, comenzando por los edificios gubernamentales

Según la Agencia Internacional de Energía, Incrementar solo 1 grado en el aire acondicionado podría reducir la cantidad de electricidad utilizada en 10 por ciento al año.

Nick Eyre, profesor de política energética y climática en la Universidad de Oxford, afirmó que los gobiernos deben dar el ejemplo. El público en general, señaló, quizá no responda de buena manera a políticos que les digan cómo vivir sin que ellos mismos apliquen esos cambios.

Ajustar el termostato en invierno solo 1 grado menos en los edificios en Europa podría ahorrar hasta 10.000 millones de metros cúbicos de gas, lo cual es equivalente a la demanda anual de gas de Austria.

Reducir el costo del transporte público

A nivel mundial, incentivar el transporte público haciéndolo más económico y fomentando otras opciones de movilidad, como caminar o andar en bicicleta, podría ahorrar cerca de 330.000 barriles diarios de uso de petróleo, según la Agencia Internacional de Energía. Ese número podría aumentar si, simultáneamente, los empleadores ofrecen flexibilidad en las horas de trabajo o permiten más días de trabajo remoto desde el hogar.

Fuente TN Noticias

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