Bikers Baires, Monociclet y Los Búhos constituyen espacios donde sus integrantes se pueden expresarse en libertad y visibilizarse. 

Con su orgullo sobre ruedas, pedaleándolo a todo pulmón, cada vez más personas realizan bicicleteadas colectivas en ciudades como Buenos Aires y La Plata con la idea de «pasarla bien, conocernos y visibilizarnos» y «construir una red cada vez más extensa y fuerte de ciclistas amateurs», coincidieron ante a Télam miembros de distintos espacios pertenecientes al colectivo LGBTQI+.

«En principio creo que buscamos un espacio donde uno pudiera sentirse cómodo y expresarse con libertad», señaló Santiago Desimone, miembro de Bikers Baires de la ciudad de Buenos Aires, un grupo que realiza salidas recreativas semanales en las que participan alrededor de 40 personas.

Si bien varios de los integrantes que ahora conforman Bikers Baires se conocían de grupos anteriores, la iniciativa se gestó a principios de 2021 a través de «una aplicación orientada a personas gays, utilizada para múltiples cuestiones, pero sobre todo para citas o de encuentros sexuales», contó Desimone.

De esta forma, los ciclistas conformaron un espacio «libre y horizontal, donde todos, todas y todes pueden proponer y ser respetados sus opiniones y tenidos en cuenta», sostuvo el ciclista, quien calificó el espacio como «un refugio».

«Podemos expresarnos, hacer chistes y contar las experiencias que tengamos ganas, además de vivir con la mayor libertad posible. Estos espacios me parece que son como refugios. Refugios de libertad», manifestó.

A su vez, definió a la propuesta de Bikers Baires como «diversificada, para que cada quien se pueda encontrar donde se sienta más cómodo». Y destacó que las salidas «son recreativas, no deportivas. La idea es pedalear y pasarla bien, conocernos y visibilizarnos».

Por su parte, Emanuel Guerrero, del grupo Monociclet  -el primer grupo LGBTQI+ platense- también señaló que este colectivo surgió durante la pandemia, junto a su compañero Mariano D’Angelo, quienes conformaron una «banda de amigues», que Guerrero definió como «la familia que elegimos».

«Este es un grupo abierto a las comunidades LGTBIQ+ y heterofriendly (anglicismo que refiere a que los heterosexuales respetuosos de la diversidad son recibidos y tratados con amabilidad). Invitamos a sumarse a cualquier persona que comparta nuestros mismos valores: el amor a este deporte, el respeto a la percepción del género, a las formas no binarias y a la libertad de amar», sostuvo sobre el espacio.

En tanto, Guerrero remarcó el «enorme crecimiento» del ciclismo amateur y el cicloturismo durante los últimos años, motivo que los llevó a construir un grupo para «generar momentos de pedaleo, sumar más kilómetros, nuevos destinos, conocer amigues y otras realidades».

Durante la semana, el grupo Monocliclet realiza distancias cortas de entrenamientos y se prepara para los fines de semana, días en que recorren entre 100 y 120 kilómetros en bicicleta hacia destinos como Punta Lara, Loma Verde, Brandsen y Chascomús; y una vez al mes eligen destinos que superen los 200 kilómetros.

Por otro lado, si bien ambos ciclistas coincidieron en que hay un «compañerismo creciente» entre los nuevos grupos, aún hay muchos espacios donde no se sintieron «cómodos», ya que contaban con «tintes machistas, heteronormativos, binarios, transfóbicos, prejuiciosos, homoodiantes, lesboodiantes y hegemónicos», detalló Guerrero.

Al respecto, Desimode también ejemplificó una situación similar, señalando que en grupos anteriores de los que había participado «había un rechazo muy irracional hacia el uso del lenguaje inclusivo, cuando no se trataba de imponerlo sino de respetar que quien quiera podía puede usarlo, y quien no quiere no. Sin embargo era siempre una cuestión a cuestionar y a descalificar».

Por el contrario, un factor común ligado al compañerismo y la comunidad reúne a estos grupos de ciclistas: hilvanar «una red cada vez más extensa y fuerte de ciclistas amateur LGTBIQ+ héterofriendly, para compartir nuestras realidades, hablar de temas que nos interpelan y asistirnos como colectivo», sostuvo Guerrero.

Al respecto, Gerardo Andrés Berdula, del grupo de ciclistas Los Búhos (Instagram: @losbuhosciclismorgulloso), también oriundo de La Plata, señaló que «nos vamos relacionando, forjando amistades, y también podemos ser un espacio de escucha, donde la palabra gire y se hable de cuestiones propias que atraviesan a la comunidad LGTBIQ+».

Y añadió que si bien apuntan a un «cicloturismo recreacional», «pedalear y conocer gente también sirve para visibilizar la cuestión».

En paralelo, Desimone señaló que desde Bikers Baires se encuentran planeando su participación en la Marcha del Orgullo LGBTQI+, que se realizará este martes para conmemorar la revuelta de Stonewall en Nueva York, Estados Unidos. Y dijo a Télam que surgió la motivación de «ir como bikers y de grupo de bicis».

A su vez, la misma idea comparten en Los Búhos, quienes esperan organizase «e ir como grupo» a la marcha, contó Berdula, quien añadió que el deporte aporta «muchas cuestiones positivas» para «reafirmar los derechos ganados, sobre todo porque hay oleadas antiderechos o peligran los derechos conquistados, asi que hay que seguir luchando».

Por su parte, Guerrero añadió que fechas como el Mes del Orgullo «dan el puntapié para militar espacios y visibilizar. Las leyes son de gran ayuda pero todavía hay mucho desconocimiento, desinformación, y lo que más nos preocupa: demasiado odio».

Finalmente, remarcó la importancia de la «unión como colectivo y la visibilidad», como «estrategias para lograr una sociedad plural y diversa».

Fuente Télam

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